Tu edificio también respira.

Muchas veces, por ser incapaces de ver algo, pensamos que ese algo no está. Así nos puede también ocurrir con los virus o la contaminación, que pese a no mostrarse a simple vista puede resultar enormemente perjudicial para nuestra salud y la de los que nos rodean.

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Siguiendo por esta temática encontramos que el aire que respiramos muchas veces no es tan puro o sano como pensamos, pudiendo estar cargado de enfermedades y bacterias muy perjudiciales para la salud. Especialmente, en espacios cerrados de gran tránsito humano y exigencias de salud, un aire contaminado puede ser extremadamente peligroso en el caso de encontrarnos en un hospital  o una empresa con gran personal, puesto que puede minar la productividad y buen hacer de trabajadores y clientes, o de médicos y pacientes; llegando en el peor de los casos a hacer inútiles las labores de recuperación de ciertas enfermedades porque el propio lugar para la curación ya está contaminado.

Una de las soluciones más importantes a llevar a cabo se trata de la medición de la calidad de aire interior (la cual se estipula ya como obligatoria en el marco legal) ya que se estima que existe una peor calidad del aire en zonas cerradas que en el exterior.  De esta manera, se pueden entender con gran precisión la presencia o no de contaminantes en el interior de edificios, llevando a cabo el análisis de los porcentajes de dióxido de carbono, partículas en suspensión, hongos, bacterias, pesticidas, etc., consiguiendo con su paliación un mayor confort y condiciones laborales. Ya que se pasa más de un 70% de tiempo diario dentro de edificios, es importante obtener un clima saludable, tanto de cara a una inspección (ya que la ley exige con mayor dureza el seguimiento de la calidad de aire en los edificios) como a la de la propia salud de cada uno.  Este método de medición consigue valorar la entrada de contaminantes no controlados (por ventanas o puertas) o la propia composición dañina de ciertos elementos físicos como pueden ser las decoraciones y productos del edificio. Llegados al punto de conocer con totalidad la contaminación de nuestro espacio cerrado es importante actuar con rapidez para implantar sistemas de gestión de calidad ambiental y de filtrado de aire, que además de suponer un ahorro energético y económico a largo plazo, pueden ser claves en la resolución y minimización de problemas de salud en el edificio.

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Ya sea en un colegio, en una clínica o en un bufete de abogados, tener un entorno limpio es clave en aspectos como la comodidad y salubridad, importantes también de cara a un buen desempeño de las labores de cada uno. Tu edificio habla mucho de ti, por ello es importante que su salud sea tan buena como la tuya.

German Rid Lozano.

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