paneles solares caseros

Y podramos haber tenido un mundo diferente (del que, por cierto, se habran sin duda podido beneficiar muy bien). En cambio, tenemos el equivalente a la situacin de una tabacalera pero a escala planetaria. Para completar la analoga, imaginen por un momento que estaban planeando producir incluso cantidades ms prodigiosas no de combustibles fsiles sino de cigarrillos, sabiendo el dao que causaran en nuestra salud. As pues, imaginen que, sin excepcin, cada ser humano de la tierra se viera obligado a fumar varios paquetes al da.

Desde este organismo explican, asimismo, que los vecinos no tendrían que negociar con el nuevo propietario el precio final del piso que solo podría modificarse “a la baja”, y nunca por encima de lo que estipula el Reglamento de Viviendas con Protección Pública de la Comunidad de Madrid. Con todo, esta misma fuente afirma que, en cualquier caso, el Ayuntamiento no está obligado a vender estas viviendas a sus actuales inquilinos, sino que simplemente se recoge esa posibilidad que puede materializarse “o no”, especula.

Es verdad que, en un momento en que la ciencia del cambio climtico daba sus primeros pasos, Carter no conoca la posibilidad d e un sobrecalentamiento mundial y su visin de la energa alternativa no era exactamente la de los combustibles libres de fsiles. Incluso entonces, que no se vislumbraba an la situacin actual ni la futura, estaba hablando de tener ms petrleo en nuestras pizarras bituminosas que en varias Arabias Saudes. No obstante, fue un discurso notablemente progresista.

No es muy difcil de comprender. En los ltimos aos, las empresas han estado extrayendo de la tierra combustibles fsiles de forma cada vez ms frentica e ingeniosa. A su vez, la quema de esos combustibles fsiles ha arrojado a la atmsfera cantidades record de dixido de carbono (CO2). Slo este mes, el nivel de CO2 alcanz las 400 partes por milln por vez primera en la historia humana. Los cientficos llegaron hace tiempo al consenso de que ese proceso estaba calentando el mundo y que si el promedio de la temperatura planetaria suba ms de dos grados Celsius podan acecharnos todo tipo de peligros, incluyendo que los mares subieran el nivel suficiente como para inundar las ciudades costeras, que hubiera crecientes oleadas de calor, sequas, inundaciones, fenmenos meteorolgicos cada vez ms extremados, etc.

Dependiendo del tamaño del horno y de la carga de ladrillos, es fácil quemar hasta 16 carretadas de leña, lo que supone un gasto ambiental y financiero que es, cuando menos, inaceptable. La razón es que los hornos son ‘abiertos’, lo que permite que se escape una buena parte del calor necesario para generar los mil grados centígrados que hacen falta para cocer la carga.

Los pocos peatones que se ven aseguran que no sabían nada de la subasta de 859 pisos de la EMVS en este extremo de Madrid. A unas calles de la casa de Abel, un vecino que empuja un carrito con un bebé se para en seco: “¡No me digas! ¿Pero esto desde cuándo? ¿Y los de Salvador Allende están en el lote? ¡No me jodas!”. En ese momento, dos vecinos salen de este portal y se forma un pequeño corrillo: “¿Tú sabías algo, Juan? ¿Yo? ¡Qué va! A mí nadie me ha llamado”. El revuelo es generalizado en buena parte de este ensanche. Aunque en la calle de las Iglesias Extremuros, cerca de la carretera del barrio de la Fortuna, lo que planea es la tragedia. “Lo que me faltaba”, suspira Mariana, de 47 años.

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