eolica

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La andaluza Magtel es una de las compañías que presentó un proyecto de eólica offshore a Industria. Aspiraba a construir un parque de 130 aerogeneradores de tres megavatios de potencia unitaria a diez kilómetros de Costa Ballena, en la costa noroeste de Cádiz, y también encontró la oposición de una plataforma de vecinos que recogió varios miles de firmas a pie de playa. Fuentes de la empresa admiten que se han perdido muchas inversiones y que ahora “no se puede hacer mucho”, salvo reorientar esfuerzos a otros negocios en España y en el extranjero y aguardar a que “la normativa y la demanda” permitan retomar el proyecto eólico.

Iberdrola promueve en estos momentos 8.000 megavatios en diversos proyectos en Reino Unido, Francia y Alemania, el equivalente a la potencia total instalada en España de energía nuclear. “Es una de las bases del futuro de la compañía”, apuntan desde la empresa. Las mismas fuentes admiten que en España no hay expectativas de lanzar el desarrollo de la eólica marina al menos hasta el final de la década y explican que, mientras tanto, la compañía está invirtiendo en proyectos de investigación de plataformas flotantes, una tecnología que provocará una revolución en este todavía joven sector.

Media docena de empresas aspiraba a colocar aerogeneradores en el mar de Trafalgar a mediados de la última década. Hoy, los proyectos de Acciona, Iberdrola, Endesa y Capital Energy, entre otras compañías, están olvidados a la espera de tiempos más propicios. Las empresas coinciden en que el Gobierno no ha apostado por este sector ni lo tiene entre sus preocupaciones, como demuestra el hecho de que aún no exista una normativa.

La Cina sta iniettando miliardi di euro nell’eolico che ha costi competitivi dell’energia solare ed in alcune aree è già in grado di competere con il carbone e il gas, invece in Europa gli incentivi per l’energia eolica si stanno lentamente ridimensionando.  Nonostante questo, come spiega il Gulf Times, «La regione Europa e  Medio Oriente (Emea) è ancora il più grande mercato eolico al mondo, con una quota del 40% che scenderà al 34% entro il 2030».

Lo destacable de este nuevo grupo es que muchos de ellos estarían ubicados en zonas emergentes para la generación eólica, como Santa Cruz y Cañas, ambas de Guanacaste, y Miramar de Puntarenas.

España carga con un problema añadido: tener costas muy profundas debido al pequeño tamaño de su plataforma continental. A poca distancia de las playas, las profundidades se incrementan muy por encima de los 50 metros, que es la cota a partir de la cual el anclaje de aerogeneradores se complica desde un punto de vista técnico y económico. Por eso, razonan desde Iberdrola, las estructuras flotantes pueden convertirse en una clave para la energía offshore en España: cuando los aerogeneradores floten, los parques podrán instalarse mar adentro, donde el viento es más fuerte y constante, y donde los molinos serían invisibles desde la costa.

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