energias renovables y no renovables

energias renovables y no renovables

La primera duda de los consumidoresPor entonces Europa ya había dado pasos con la Directiva 2001/77/CE sobre promoción de la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables. Y un nuevo consumidor sensibilizado aparecía en el horizonte de pequeñas y grandes compañías productoras y comercializadoras.

Actuar en los edificios con este criterio contribuiría, además, a salir de la crisis. “Rehabilitar el 50% de los edificios con los criterios de la Directiva 2010/31/UE de Edificios de Consumo de Energía casi Nulo y el impulso a los contratos de servicios energéticos podría suponer la creación de hasta un millón de empleos en el sector de la construcción y de las empresas de servicios energéticos (ESE,s) y, al mismo tiempo, revalorizar los edificios en un 20%”, mantiene Javier García Breva, uno de los principales analistas de la política energética española, impulsor de un nuevo modelo energético y presidente de la Fundación Renovables. “También supondría un ahorro para los consumidores de unos 7.000 millones de euros al año. Por todo ello, debería ser premiada con los instrumentos financieros y fiscales adecuados”, añade.

EKOenergy, una etiqueta ecológica de electricidadDiferentes ONG europeas están promoviendo una etiqueta ecológica de electricidad. De modo que los consumidores que compren energía con certificado EKOenergy obtendrán la garantía de que su electricidad proviene de fuentes renovables. Pero además, que se ha generado respetando el medio ambiente. Sería como la etiqueta A++ de la electricidad verde.

EKOenergía es la única etiqueta de electricidad resultado de un proceso de consulta europeo que trabaja en todo el mercado europeo y es reconocida por las partes interesadas en todos los países europeos.

Según indica Enel, estos objetivos se han alcanzado “gracias a la óptima integración de las fuentes de energía renovable, al acercar las instalaciones de generación eléctrica a los usuarios finales”. Así, se instalaron paneles fotovoltaicos en los edificios públicos, se recurrió a la micro generación de energía solar en una serie de hoteles y también se instalaron microsistemas de energía eólica en la zona. Además, se emplearon sistemas de almacenamiento para que la energía renovable pudiera usarse posteriormente para la refrigeración de edificios, el alumbrado público y el respaldo de la red. Y se reforzó la investigación en movilidad eléctrica, con la instalación de estaciones de recarga y la introducción de una pequeña flota de vehículos eléctricos.

También las comunidades de vecinos están cada vez más sensibilizadas con la importancia de reducir los gastos compartidos en energía y, a través de una gestión inteligente de la demanda, ahorrar. Según los cálculos realizados por la firma de ingeniería y servicios energético Euroconsult y teniendo en cuenta que en España hay unos nueve millones de edificios de viviendas, usar mejor la energía en las comunidades de vecinos permitiría ahorrar hasta 1.260 millones de euros anuales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *