energias alternativas caseras

energias alternativas caseras

Hay que estar atento. Puede llegar a pasar en nuestros hogares. Un fenmeno reciente pero ancestral a la vez: la Nueva domesticidad, el retorno de la mujer al entorno domstico como una forma de activismo anticonsumo.

Cuando no haya suficiente energa para hacer funcionar nuestros ordenadores y mltiples gadgets electrnicos, a qu dedicaremos nuestro tiempo? Seremos capaces de sobrevivir? Seremos capaces de cultivar nuestros propios alimentos, de hornear y fabricar elaborados, de reparar nuestra ropa, etc. Seremos capaces de hacer todo esto? Intentarlo ahora nos permite reconocer que no todo es inmediato, que se requiere un tiempo para cada cosa y que dedicar habilidades y horas a trabajos manuales relacionados con la propia “subsistencia” es una asignatura pendiente que deberamos ir practicando. Volver al hogar de manera parcial, trabajar para vivir y no vivir para trabajar… no implica una reduccin de la productividad del pas. En todo caso puede suponer una verdadera revitalizacin del sistema econmico: un trabajo ms repartido, unos hogares ms sostenibles, unos ciudadanos ms felices, una sociedad mejor.

La tendencia a la tarifa plana en la factura de la luz, en la que cada vez hay que pagar una mayor cantidad de fijo y menos por el gasto energético, y las tasas específicas que impone el decreto de autoconsumo, que todavía no se ha aprobado, encarecen esta alternativa frente al consumo convencional.

El Gobierno se ha propuesto que el autoconsumo energético se implante poco a poco y sin alterar el sistema eléctrico español. Para ello se reserva el derecho de subir y bajar esas tasas o peajes específicos, y que denominan “de respaldo”, en función de como vaya evolucionando el sector. “Vamos a pagar un peaje por la energía recibida del sol”, resume Mario Sorinas, de la empresa oscense Electrobin, con más de 20 años de experiencia en energía solar.

Seijas tiene querencia por las renovables. “Me gusta hacer cosas nuevas, y el sol es gratis”, justifica. Su instalación le permite conseguir energía para los robots de ordeño de las vacas, la limpieza de la granja, los tanques de frío en los que se conserva la leche, los ventiladores. “No sabe lo dura que es la vida de un ganadero”, comenta por teléfono a la hora de la cena. Sacar adelante las 400 cabezas de vacuno y 100 de porcino de su instalación sin ningún tipo de subvención —tiene un empleado y le ayudan su mujer y su hijo, que está estudiando—le obliga a ir calculadora en mano. Hace apenas tres meses que los 42 paneles ocupan unos 80 metros cuadrados de la cubierta de su granja, así que todavía no se atreve a estimar reducciones en la factura. “A final de año probablemente lo sabré”, vaticina.

Aunque en España sea relativamente nuevo, el autoconsumo energético está más que consolidado en países como Estados Unidos (sobre todo en California) u Holanda. Es el camino hacia el que se dirigen las políticas de la Unión Europea. Lo habitual en los países en los que se ha implantado es que se incentiven estas prácticas bonificando los peajes, permitiendo a los consumidores que viertan energía a la red y la recuperen cuando la necesiten u ofreciéndoles la posibilidad de venderla a la compañía eléctrica, algo que no ocurre aquí.

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