energia renovable espana

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Pero, en la banca no se lo van a poner tan fácil. Vender deuda con pérdidas no es una práctica que guste a ningún banco español. Los extranjeros están más predispuesto a hacerlo. Rebajar mucho el precio, tampoco está entre sus objetivos. “Quienes compren esto saben que tienen unos ingresos seguros por las primas estatales. Por eso, no se pueden esperar que les vayamos a dar esto con descuentos del 80% y 90%, como se han llevado algunas deudas del inmobiliario”, comentan desde una entidad financiera española.

“Mi primera motivación era contribuir a un modelo energético más racional y poner en marcha nuestros conocimientos porque de lo que sabíamos era de ingeniería: hacer máquinas. Y, en segundo lugar, quería trabajar en equipo, algo que hicimos a gusto en Ecotècnia”, dice Antoni Martínez, que dio el salto desde una empresa auxiliar del automóvil.

“Pero las renovables ya son plenamente competitivas”, resume Llobet. “Producir energía eólica en 1984 costaba 260 céntimos por kWh (contando todo, fabricación, gastos financieros, mantenimiento..), y hoy cuesta 55 céntimos de euros el kWh. Es más barata que la nuclear. Si las renovables son competitivas, ¿por qué se hacen más centrales contaminantes?”, concreta Pere Viladomiu, responsable de reducir los costes energéticos en Alstom.

Con su impulso, la cooperativa Ecotècnia se situó entre los diez primeros fabricantes de aerogeneradores del mundo y construyó molinos que sumaban más de 1.400 MW en el 2007 (equivalente a la potencia de una nuclear y media). Emprendió la implantación en Francia, Portugal, Italia, India, Cuba y Japón… Y tras formar parte de la corporación Mondagrón (con 765 trabajadores), se integraron en la multinacional francesa Alstom. Pese a los avatares, casi todos siguen vinculados al mundo eólico (5) o las tecnologías o las energías limpias.

Aquellos jóvenes se fijaron en el modelo de Dinamarca. El primer molino de viento que hicieron tenía tres palas (12 metros de diámetro), 14 metros de altura y 15 kW de potencia: una minucia, pues los actuales tienen 100 metros de diámetro, más de 80 m de altura y son 150 veces más potentes. Pero introdujeron una innovación mecánica de gran eficacia que facilitaba la transmisión de esfuerzos de la pala a la torre.

La paradoja es que, mientras Europa premia a la eólica española por su historia de éxito, el Gobierno le da la espalda y la penaliza con la regulación más lesiva que se ha dictado jamás contra el sector en ningún país del mundo. Porque el eólico es el sector más perjudicado por la Reforma Energética.

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