energia renobable

energia renobable

Los anuncios de reformas que se hicieron al principio de 2012 han terminado con la solución más inverosímil: incrementar la recaudación con una tasa a la generación eléctrica y trasladar a los presupuestos del Estado el resto del déficit. Según el Gobierno, sobre unos ingresos de 14.884 millones de euros, los costes del sistema eléctrico para 2013 superan en 5.716 millones a los ingresos; pero la CNE, en su informe sobre la propuesta de orden de peajes, añade 3.843 millones de desviación de costes y señala que más del 28% de los ingresos previstos se basan en normas que no existen. La eliminación del límite al déficit tarifario ha puesto en evidencia no solo a los gestores políticos, sino a un modelo energético que se ha convertido en un lastre para nuestra competitividad y deberá ser cambiado desde la base para superar la crisis económica.

Por su parte, la biomasa cultivada garantiza la estabilidad productiva de las plantas de generacin energtica sin dependencias estacionales o atmosfricas, por lo que esa estabilidad productiva la convierte en “una alternativa real” para reducir la dependencia de importacin de combustibles fsiles y de energa nuclear, mediante el uso de una fuente de energa renovable y tericamente infinita.

No es correcto culpabilizar a las renovables de los males del sistema, simplemente porque estos tienen su origen en 2002, mucho antes del notable desarrollo renovable en nuestro país; y porque lo que ya es una realidad objetiva es que el mayor consumo de renovables hace descender los precios del pool eléctrico y el mayor consumo de fuentes convencionales lo incrementa. A todos los decretos que desde 2008 han recortado e impedido con retroactividad los proyectos renovables han seguido fuertes subidas de la luz causadas, según los informes de la CNE, por el descenso del consumo, los costes extrapeninsulares, las ayudas al carbón o las subastas inflacionistas que fijan el precio de la luz. El gran error ha sido pensar que lo mejor era que todo siguiese igual y no se han analizado los impactos de la crisis, como el descenso de la demanda eléctrica desde 2007 y la crisis bancaria desde 2008. La sostenibilidad económica del sistema depende mucho más de estos impactos que del coste de las renovables. Es la crisis la que está arruinando al sistema eléctrico, y sin renovables los problemas serían aún mayores.

Durante años sectores de las energías renovables, como la eólica, fotovoltaica y la termosolar, han estado diciendo al Congreso que aún no pueden competir con los combustibles fósiles sin exenciones impositivas.

Y el mes pasado, 31 legisladores enviaron una carta al presidente Obama para pedirle que apoye los cambios. El senador Chris Coons, demócrata de Delaware que apoyó un proyecto de ley en favor de las asociaciones limitadas que cotizan en bolsa (MLP es la sigla en inglés) en el último período legislativo, anunció que piensa volver a presentar el proyecto este año. Permitir que firmas solares y eólicas aprovechen exenciones impositivas que se ofrecen a las compañías petroleras y de gas encaja en la visión de “una estrategia en favor de todas las variantes de energía”, comentó y “no de decidir quién gana y quién pierde en tecnología”.

No está claro cuánto costarían a los contribuyentes los cambios propuestos. Pero las MLP para los sectores de energía convencional, incluyendo petróleo, gas y la construcción gasoductos y oleoductos, tienen una capitalización de mercado de alrededor de US$ 300.000 millones y se prevé que le costarán al Tesoro aproximadamente US$ 1200 millones en cinco años, desde el año fiscal 2011 hasta el 2015. Recientes pronósticos estimaron que los sectores de energía renovable podrían reunir fondos por US$ 6000 millones desde el año fiscal 2013 hasta el 2020, por lo que la exención impositiva probablemente sería mucho menor, menos de US$ 1000 millones en un período de diez años.

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