energia no renovable

energia no renovable

Greenpeace critica, además, que de nuevo solo dispongan de diez días para presentar las alegaciones: “es inaceptable disponer de solo diez días para alegar a una normativa de esta naturaleza e importancia, en la que se pretende legislar sobre el futuro del desarrollo de las energías renovables en España”. La organización ecologista reitera que, con ello, “se está evitando cualquier posibilidad de participación y discusión por parte de la sociedad civil”. Y añade: “esta falta de transparencia supone una barrera antidemocrática que hará que todo el paquete normativo incluida la ley que lo sustenta carecerá de la mínima legitimidad necesaria”.

Greenpeace, que actúa como representante de las organizaciones de defensa ambiental en el Consejo Consultivo de Electricidad, pide a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que dictamine negativamente. sobre este Real Decreto, que se encuentra en estos momentos en tramitación en el Senado.

Muchas herramientas hoy existentes niegan este poder; más aún, por medio ellas son terceras personas quienes determinan la demanda de cada una, reducen el margen personal de control y rigen el propio sentido. La mayoría de las herramientas que hoy nos rodean difícilmente podrían utilizarse de manera convivencial.

Para gozar de un nivel de vida digno, sin duda se debe utilizar energía. Pero, ¿cuánta? ¿con qué herramientas? ¿quién debe controlar el sistema? Este es un debate abierto en que toda la sociedad debería participar. En España este debate está totalmente ausente, pues aún se asume el dogma de fe que imbuye la presente sociedad: más energía, siempre más energía, megatecnologías, control centralizado por parte de la tecnoburocracia.

Sin energía la vida no existiría. Todas las formas de vida extraen energía de su entorno y la convierten para poder utilizarla. La diferencia entre los seres humanos y las demás criaturas con las que compartimos el planeta, es la capacidad  de iniciar el fuego a voluntad. Cuando nuestros ancestros aprendieron a controlar el fuego se convirtieron en la forma de vida dominante en la Tierra. El control del fuego fue la clave para poder utilizar lo que hoy convenimos en denominar ‘energía’.

Hoy, en pleno cuestionamiento del sistema energético vigente en España, es más conveniente que nunca, recordar lo que escribió Ivan Illich ya en 1974: “Creer en la posibilidad de altos niveles de energía limpia como solución a todos los males, representa un error de juicio político. Es imaginar que la equidad en la participación del poder y el consumo pueden crecer juntos. Víctimas de esta ilusión, los hombres industrializados no ponen el menor límite al crecimiento en el consumo de energía, y este crecimiento continúa con la única finalidad de proveer cada vez a más gente de más productos procedentes de una industria controlada cada vez por menos gente (…) Mi tesis sostiene que no es posible obtener un estado social basado en la noción de equidad y al mismo tiempo aumentar la energía disponible, a no ser con la condición de que el consumo de energía per cápita se mantenga dentro de unos límites.  (…) Ahora es necesario que los políticos  reconozcan que la energía física, una vez ha traspasado una determinada barrera, se hace inevitablemente corruptora del entorno social. Aunque fuera posible producir una energía no contaminante, y producirla en cantidad, el uso masivo de energía siempre tendrá sobre el cuerpo social el mismo efecto que la intoxicación por una droga físicamente inofensiva pero mentalmente esclavizante. Un pueblo puede elegir entre una droga substitutiva y una desintoxicación hecha a voluntad, pero no puede aspirar simultáneamente a la evolución de su libertad y convivencia por un lado, y una tecnología intensiva en energía por otro”.

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