energia eolica casera

energia eolica casera

La vasca Goiener, se rige por el mismo esquema que la anterior. Se fundó a principios de 2012, justo cuando el Gobierno suspendió la concesión de nuevas primeras a las renovables. Desde principios de 2013 ha conseguido sumar 500 socios, uno de ellos el Ayuntamiento navarro de Bera. Pero estos no son los únicos ejemplos. Hay otras de más reciente constitución, como la cántabra Enerplus, que nació en mayo, o la andaluza Zencer, en noviembre del año pasado.

En la actualidad poseen cinco proyectos en funcionamiento con una capacidad conjunta de 730 kilovatios (KW), el equivalente al consumo de 360 familias. Pero también tienen otros dos que se están construyendo: una planta de biogás de 500 KW y otro eólico de 2.700.

La catalana Som Energía fue la pionera en España. Nació en 2010 en Girona con 150 socios. En junio ya eran 8.000 y tras la reforma energética la cifra asciende a casi 10.000. Cada uno de ellos paga una cuota de 100 euros que se reinvierten en la propia cooperativa, sin ánimo de lucro. Su objetivo es cubrir el 100% de la demanda de energía de sus miembros con nuevos proyectos de su propiedad y financiados principalmente por los socios.

Este tipo de compañías comercializan (y en casos producen) kilovatios procedentes exclusivamente de energías ‘verdes’ y avalan este orígen con certificados de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). En estas empresas los consumidores forman parte de la empresa y su objetivo no es solo la apuesta por las renovables, sino promover un cambio de modelo energético. No se trata de un fenómeno nuevo, en Europa surgieron en las primeras décadas del siglo pasado para poder suministrar electricidad a las zonas apartadas de las primeras redes eléctricas. Alemania se sitúa a la cabeza del ránking, cuenta ya con más de 4.500 cooperativas energéticas. Según un estudio de la Asociación Alemana de Cooperativas y la Agencia para la Energía Renovable, el número de alemanes que participan en estas empresas han aumentado un 50% en los últimos 12 meses hasta las 130.000 personas.

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