cuales son las energias renobables

cuales son las energias renobables

Por ambas razones, la tendencia universalmente aceptada es que el precio del gas natural continuará manteniéndose por debajo del precio del crudo e incluso disminuirá su relación de precios con él. La siguiente gráfica muestra lo que opina en relación al tema quienes son sin duda los mayores especialistas mundiales sobre al mercado del gas natural licuado, los japoneses. Este estudio de prospectiva de precios, realizado por el Institute of Energy Economics de Japon concluye que, mientras que el precio del crudo continuará creciendo, en los próximos 20 años el precio del gas natural licuado se mantendrá en los valores actuales e incluso descenderá, desacoplándose totalmente del valor del petróleo.

A campo.
Si se piensa en energía limpia, en Argentina el sur es netamente eólico, el noroeste fotovoltaico y el noreste primordialmente biomásico. La región central bien podría combinar los sistemas de generación.
La experiencia concreta y exitosa aplicada en La Pampa desde un organismo público es el programa Permer (Proyecto de Energías Renovables en Mercados Eléctricos Rurales) impulsado por el Ministerio de Agricultura y la Secretaría de Energía de la Nación y ejecutado en campo por la APE, que apunta a proveer de electricidad a puestos rurales alejados de la red provincial.
Cristián Andrés, Gerente Técnico de APE, detalló los alcances del Permer I, ya ejecutado, que en La Pampa, con la instalación de más de 850 sistemas fotovoltaicos, cubrió el 37 por ciento de las viviendas sin acceso a la energía eléctrica.
El Permer II, según indicó Andrés, está pronto a iniciarse e incluirá no sólo sistemas solares sino también eólicos y combinados. Además tendrá un cupo para aplicarlo a emprendimientos productivos.
Pero ante el panorama planteado por Giumelli (ver recuadro), con una tecnología de alto costo para la generación de energía eólica y solar, el aprovechamiento de la biomasa se posiciona como una alternativa factible pero que todavía necesita mayor estudio.
“Tenemos alrededor de 124.000.000 de toneladas disponibles de biomasa en Argentina. Desde el Ministerio vimos el potencial y el gran desafío de ser parte de la diversificación de la matriz energética”, aseguró Miguel Almada, director de Agroenergía y coordinador nacional del Proyecto ProBiomasa.
El núcleo de la iniciativa es la metodología Wisdom para la evaluación de los recursos de biomasa en distintas regiones del país, al que se incorporará en breve La Pampa.
Las expectativas de la APE están puestas en que el relevamiento arroje resultados significativos, quizás no al nivel de provincias madereras como Misiones o Chaco, que cuentan con excelentes perspectivas a partir de la cantidad de deshechos forestales que generan, pero sí con volúmenes que permitan pensar en la instalación de plantas para el procesamiento de restos de cosecha y limpieza de montes.

Argentina posee el segundo mayor reservorio de gas no convencional del mundo. Sin embargo, identificar una reserva no es lo mismo que explotar los yacimientos. En una extensión como “Vaca Muerta”, de 30000 km2, utilizando la técnica del fracking sería necesario realizar decenas o cientos de miles de pozos. Para esto se requieren cuantiosas inversiones, estimadas por diversas fuentes en varias decenas de miles de millones de dólares, de manera continua, a lo largo de no menos de una década. El único hecho objetivo es que, más de un año después de la re-estatización de YPF, se acaba de lograr la firma del primer contrato de asociación con la empresa Chevron, por un monto de apenas 1240 millones de dólares, lo que permitirá realizar sólo 100 pozos en un “piloto”. Pero si se quisiera pasar a la “segunda fase”, será necesario realizar unos 1500 pozos. De avanzarse en un futuro a esta segunda etapa, se podría, no antes de 2017, extraer hasta 3 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, equivalente al 2% del consumo argentino. Y esto cubre sólo una zona de 20 km2, menos del 0.1% del total de Vaca Muerta7. Este acuerdo da una idea del volumen de trabajo, del tiempo requerido y de las cuantiosas inversiones que necesita realizar nuestro vecino para poder apropiarse de sus recursos gasíferos.

Este ahorro se conseguiría, fundamentalmente, gestionando de manera correcta el gasto de energía en ascensores, alumbrado y calefacción, que representan una parte importante de los gastos de comunidad. La calefacción (55%) y la iluminación (40%) son las dos partidas que más energía absorben, según Euroconsult. Y la mayor parte de las veces, ni siquiera hacen falta grandes actuaciones. Con solo actuar en la iluminación de los ascensores, por ejemplo, dotándolos de detectores de presencia para que enciendan las luces de la cabina solo cuando están ocupados y no permanentemente, se podría conseguir un ahorro extraordinario. La Federación Española de Asociaciones de Empresas de Ascensores (Feeda) calcula que dicho ahorro energético podría superar los 400 millones de kWh cada año. Una cifra que equivale al consumo medio en electricidad de mas de 100.000 hogares. Además, se evitaría la emisión de 120.000 toneladas de CO2. 

En efecto, dado que el eventual gas natural uruguayo se encontraría a grandes profundidades y lejos de la costa, la tecnología más rentable para su extracción pasaría por una licuefacción del gas en la plataforma marítima flotante para su envío a tierra en barco como gas licuado (ya sea hacia nuestro país o para su exportación). La terminal, por lo tanto, cumpliría la misma función de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado, sólo que el mismo provendría de apenas un par de centenares de kilómetros, desde nuestro propio territorio.

Todo esto se logró, como se mencionaba más arriba, gracias a un enorme esfuerzo fiscal definido por el gobierno. En apenas 7 años, las empresas públicas energéticas contaron con un espacio fiscal equivalente al 15% de lo que era el PBI anual de todo el país al comienzo del gobierno de Tabaré. Se trataba de inversiones, no de gastos, pero como es de vuestro conocimiento las empresas públicas no pueden amortizar sus inversiones a lo largo de los años sino que tienen que contabilizar el 100% como un gasto el año en que se realizan, ocupando espacio fiscal dicho año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *